CONEXIONES: Yoga y Slow Fashion Design

CIMODE es un congreso sobre diseño de Moda que se celebra en Argentina.
En la pasada edición, participé escribiendo un artículo sobre las conexiones entre “Slow Fashion Design y el Yoga”.

Podéis leer el artículo a continuación:

SLOW FASHION & YOGA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA PARA LA PRÁCTICA DEL DISEÑO DE MODA.

Resumen:
La sostenibilidad y los valores éticos en la práctica profesional del diseño de moda, están cada vez cobrando más importancia y presencia entre los profesionales de esta disciplina. Movimientos como el Slow Fashion ponen en entredicho la trayectoria comercial del mundo fashionista, a la vez que proponen una serie de valores añadidos al producto entre los que destacan: la práctica profesional respetuosa y comprometida con el medio ambiente, los ciclos de vida completos del producto, y el trato digno hacia los sujetos involucrados en los procesos de fabricación y consumo. Tales premisas, perfectamente compatibles con la filosofía del Yoga, son estudiadas en nuestra investigación mediante un análisis comparativo que conecta el pensamiento Slow Fashion Design y con la filosofía Yoga, con el fin de buscar relaciones lógicas entra ambas filosofías y finalmente, poder aplicar los resultados hallados en futuras prácticas de pensamiento creativo en el diseño de moda

1. Introducción

“Esta sensación de que nos falta algo en la vida explica el anhelo global de la lentitud. Sin embargo, que ese “algo” sea más profundo que una mejor calidad de vida sigue estando por ver. Muchas personas descubren que ir más despacio tiene una dimensión espiritual, pero muchas otras no lo creen así. El movimiento Slow es lo bastante amplio para acomodar ambas posturas. En cualquier caso, es posible que la brecha entre las dos no sea tan ancha como parece. El gran beneficio de ir más lento es que proporciona el tiempo necesario para establecer una relaciones, con el prójimo, con la cultura, con el trabajo, con la naturaleza, con nuestro cuerpo y con nuestra mente. Algunos llaman a eso vivir mejor. Otros dirían que es un bien espiritual.” (Honoré, 2005)

Los beneficios de esta filosofía de vida que Honoré (2005) propone en su libro “El elogio de la lentitud”, así como el movimiento Slow, recuerdan innegablemente a la filosofía que promulgaban los maestros yogui hace miles de años. La permanencia en el momento presente, el detenerse para observar el interior de cada uno de nosotros, el no dejarnos arrastrar por los acontecimientos externos o callar al “monito parlanchín” de la mente, tienen como único objetivo descubrir la verdadera e inmutable felicidad en la calma. A su vez, nosotros como diseñadores con conciencia nos cuestionamos nuestra labor profesional y como impacta el generar falsas necesidades en la sociedad y el desarrollo de nuestros productos en el consumo de recursos naturales, generadores de basura y contaminación. Por lo tanto surge la siguiente pregunta:
¿Podemos seguir siendo diseñadores y mantener nuestros valores éticos y morales intactos?

Peltrini (1989) periodista y activista social, se topa en Roma con la apertura de un Mc Donals en la Piazza di Spagna. Cansado del consumo casi impuesto de comida rápida y su consecuente despilfarro de recursos, funda lo que llamó “Slow Food”. Se suman pronto otras disciplinas a la iniciativa, creando un gran movimiento bajo un mismo paradigma llamado “Movimiento Slow”: Slow Cities, Slow Fashion, Education Slow o Slow Design entre otros.

Patanjali 400 años a.C., en la compilación de los Yoga-Sutra, proponía unos medios en el Sadhana Pada (siglo III a. C.) a través de los cuales podemos auto conducirnos hacia esa vida pausada. Estas premisas nos conducen hacia una profunda reflexión sobre las formas de vida que los humanos llevamos de forma automática e inconsciente y las consecuencias que ello provoca. Cuestiona problemas que hoy en día son parte de nuestra más rabiosa actualidad, redefiniendo el conocimiento del hombre y su experiencia de vida. Pero, fundamentalmente, nos ofrece una guía práctica sobre cómo lograr ese cambio interior necesario, que en la actualidad, se encuentra indudablemente ligado a la búsqueda de ética y sostenibilidad que emerge desde los nuevos paradigmas de pensamiento de diseño. Consecuentemente, pensamos que es posible trasladar tanto los conceptos como las premisas, que Patañjali recogió en los Yoga-Sutra, para ser aplicadas y desarrolladas dentro de un sistema profesional de diseño ético y sostenible.


2. Marco teórico.

2.1 El Slow Movement: Un nuevo paradigma.

“Lo queremos todo, y lo queremos ahora: el grito de guerra sesentayochista no es una consigna de emancipación sino—me temo— la expresión de un fracaso cultural profundo. Hace pensar en infantilismo; también en drogadicción. Puerilización del mundo: la mercantilizada “cultura de la satisfacción”, combinada en un mundo crecientemente americanizado con el mito yanqui de la igualdad de oportunidades bajo un régimen capitalista competitivo; hace creer en la capacidad de cualquiera para alcanzar cualquier cosa, y de forma rápida. Como en la psicología infantil, la incapacidad para diferir la gratificación, estrecha el horizonte temporal a la inmediatez del presente. Drogadicción en sentido amplio: más allá del consumo de estupefacientes nos sumimos en una omnipresente cultura de la droga que incluye todo tipo de propuestas de satisfacción inmediata y evasión, desde el turismo de masas a la “fábrica de sueños” que es Hollywood, desde los ubicuos parques temáticos y la reconstrucción de cada vez más zonas de nuestra experiencia urbana como parques temáticos a las diversiones de Internet.” (Riechmann, 2001 )

El movimiento Slow plantea que la existencia del planeta en el que habitamos, al que estamos más íntimamente ligados de lo que sospechamos, pende de un hilo. Pero lo más terrible es que nosotros hemos contribuido a ello y seguimos agrediéndolo, a veces inconscientemente, otras veces, irresponsable y despreocupadamente, es decir, volviendo la mirada hacia otro lugar que es la inmediatez.
No se trata de convertirnos en agentes pasivos de nuestra propia vida, sino de ser conscientes de las acciones, de la inversión tan valiosa de nuestro tiempo y nuestros recursos; tendemos a llegar, con la mente rápida y ansiosa, a soluciones “de mercadillo” como por ejemplo el reciclado, aunque estas resultan ser otro parche insuficiente.

“El reciclaje es una aspirina, que alivia una resaca de sobre consumismo.” […] “ La auténtica sabiduría solo puede hallarse dentro de uno mismo, permitiéndonos así ver la vacuidad y la insatisfacción fundamentales de una vida dedicada en primer lugar a la consecución de objetivos materiales “El reciclaje es una aspirina, que alivia una resaca de sobre consumismo.” […] “ La auténtica sabiduría solo puede hallarse dentro de uno mismo, permitiéndonos así ver la vacuidad y la insatisfacción fundamentales de una vida dedicada en primer lugar a la consecución de objetivos materiales” (Braungart & McDonough, 2005)
Braungart & McDonough (2005) en su libro Cradle to Cradle proponen una nueva forma de interpretar el ecologismo y la sostenibilidad, que acuñan con el término “Próxima Revolución Industrial”. El título de uno de los capítulos, funciona como síntesis de su propuesta: “Por qué lo menos malo no es bueno”. Los ecologistas tradicionalmente nos incitan a minimizar los daños del impacto medioambiental con tres máximas aplicables: “reducir, reutilizar, reciclar”; sin embargo, estos autores plantean un enfoque más innovador, postulando que reducir solo nos hace ganar un poco de tiempo llegando inexorablemente a un mismo final. Los autores consideran que los problemas deberían de atajarse desde su raíz, es decir , centrarlos desde el inicio del diseño ,teniendo en cuenta e involucrando todos los procesos de desarrollo, desde la generación de la idea hasta la consecución del resultado o producto final. Este libro, asienta unas bases de eco efectividad como nuevo paradigma y nos replantea la fórmula para diseñar objetos desde la consciencia y la responsabilidad humana con el mundo en el que vivimos, “rediseñando la forma en la que hacemos las cosas”. De ahí la idea “de la cuna a la cuna” en contraposición a la idea industrial y de obsolescencia programada “de la cuna a la tumba”. Pero este proceso de cambio de paradigma, que implica cambios en nuestra manera de diseñar y de consumir, requiere un tiempo de adaptación y de conciencia. Trabajar y aprender -del ciclo inevitable de ensayo-error-con dedicación, esfuerzo, paciencia y mucha ilusión.

Pelta (2012) en sus reflexiones sobre el papel del diseño y el del diseñador en la actualidad hace referencia a Garland en un manifiesto denominado “First Things First”, publicado en 1964 por el periódico The Guardian: “como un número creciente de personas hemos alcanzado un punto de saturación tal que el lanzamiento a gritos de un nuevo producto de consumo no es más que puro ruido, pensamos que hay otras cosas más valiosas en las que emplear nuestra capacidad y experiencia”. Este manifiesto tuvo una gran repercusión social ya que fue apoyado por más de 400 diseñadores, fotógrafos y artistas. Posteriormente, en 1988 la revista canadiense Adbusters, cuyo colectivo lleva el mismo nombre, reeditó el manifiesto de Garland (1964) con el objetivo de llamar la atención de los diseñadores desafiándolos hacia el compromiso social. En la década pasada Kalman (2000) propuso una nueva y actualizada versión del mismo manifiesto en la que se contemplan los problemas y necesidades actuales. Esta versión que apareció en el nº51 de la revista Emigre fue llamada “First Things First Manifiesto 2000”. Más recientemente en el 2014 con motivo del 50 aniversario del manifiesto, el diseñador Cole Peters volvió a hacer una revisión incluyendo unos nuevos puntos, necesarios para las disciplinas 2.0 (redes sociales, diseñadores web o multimedia por ejemplo) que lanzó en un blog público para que cualquiera pudiera firmar la propuesta. Sin embargo, volviendo al término Slow parece que el primero que asoció el término a la palabra Desing fue Fuad, quien en 2002 empezó a hablar del concepto Slow Design pretendiendo dar respuesta y aportar soluciones a todos aquellos diseñadores sensibilizados con el concepto Slow desde una perspectiva de diseño. Fuad (2002) alimenta el debate internacional de cómo el diseño sostenible puede contribuir hacia la transición de una sociedad ecológica y de mayor conciencia social, planteando una serie de aspectos que todo diseñador Slow debe tener en cuenta.

Concretamente, desde la disciplina de diseño de moda el término Slow Fashion contrapuesto al Fast Fashion parece que fue acuñado inicialmente por Fletcher & Grose “El proceso de sostenibilidad obliga a cambiar el sector de la moda. Cambiar hacia algo menos contaminante, más eficiente y más respetuoso que lo que existe hoy en día; cambiar la escala y la velocidad de las estructuras en las que se sustenta y conectarlas entre sí. Este cambio puede llevarse a cabo en multitud de situaciones y de maneras sorprendentes e incluso desconcertantes. A veces, por ejemplo, el cambio parte de una serie de acciones pequeñas e individuales en lugar de nacer en grandes declaraciones internacionales; lo que hace que el cambio esté al alcance de todos“(Fletcher & Grose, 2012,p. 10)

El Slow Fashion Design no se trata únicamente de prendas artesanales y sostenibles, aunque ambos son pilar fundamental de su filosofía. La traducción literal de la palabra Slow que es “lento”, resulta en ocasiones confusa. En realidad no propone “dejar de hacer” sino hacerlo con conciencia y de manera reflexiva. Diseñar estando presente y cuestionarse el ciclo de vida completo de las prendas, por lo que escoge materiales que puedan ser reciclados y reutilizados, los cuales tengan el menor impacto medioambiental posible. El carácter humano y social, así como la implicación con el cliente y las personas a las que va destinado el producto concreto, es otro valor a destacar.

El Slow Fashion Design tiene la necesidad de personalizar, involucrarse empáticamente con el consumidor y hacerlo partícipe en el desarrollo de los mismos. Crea experiencias antes que objetos y a estos los dota de un valor único gracias a este proceso; no se trata de hacer prendas sin control alguno, sino de hacer menos y hacerlo mejor. Diseñando de este modo se producen únicamente objetos necesarios (tanto en cantidad como en necesidad real) y duraderos (en contra de la obsolescencia programada y las tendencias impuestas por los mercados). Pero lo verdaderamente innovador y transcendente de esta forma de pensamiento o modo de diseñar, es el atender a las nuevas formas de relaciones sociales y dar respuesta a la crisis de los sistemas económico y político, replanteándonos la colaboración, la multidisciplinariedad y el uso de códigos abiertos.

Recientemente, el pasado 2 de diciembre en Estocolmo, la influyente coolhunter Li Edelkoort, impartió una conferencia en la que anticipó las nuevas tendencias para un próximo 2017. Tras remover a la industria de la moda con su manifiesto “antifashion”, ahora declara que el futuro de la misma es la emancipación de todo, no sólo aplicado en el contexto del mundo de la moda, sino a cualquier otra disciplina de la vida, en la que según afirma Edelkoort (2016), por fin nos sentiremos libres del pasado y podremos empezar a preguntarnos por qué hacemos las cosas del modo en cómo las hacemos.

“Necesitaremos un nuevo paradigma para nuestro siglo, y ese paradigma, patrón o modelo, se llama sostenibilidad o desarrollo sostenible. De acuerdo con esta nueva perspectiva, la economía ya no es un fin en sí misma, sino un medio más para alcanzar el bienestar de las personas y del medio ambiente.” (Salcedo, 2014,p.15)

2.2 El Yoga: una filosofía de vida.

El Yoga no es un tipo de ejercicio físico, ni una religión, sino más bien una filosofía y una actitud ante la vida. La definición de los Yoga Sutra según Patañjali (n.d. )es la siguiente “Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente”; de acuerdo a Gandhi (2011) Krsna en la Bhagavad Gita ofrece distintas definiciones: “se conoce como Yoga a la separación del contacto con el dolor” , “el Yoga es la destreza en la acción”. Iyengar (2010) afirma que “el Yoga significa unión. La unión del alma individual con el espíritu Universal es Yoga”; sin embargo, el mismo autor explica que esta es una definición demasiado abstracta para ser entendida y lo resume de la siguiente manera: “Yoga es la unión del cuerpo con la mente y de la mente con el alma” Cuando hablamos de practicar Yoga (e.g.,Hatha, Astanga o Kundalini), estamos hablando simplemente de adoptar posturas físicas, lo que se denomina “Asana”. Pero la práctica del Yoga supone una disciplina y un compromiso muy exigente, en el que las “Asana” se encontrarían en un tercer escalón. Requiere de dos primeros pasos fundamentales, “Yama y Niyama”, que se traducirían como “principios” y “preceptos”. Sin estos previos, la práctica de las posturas no dejarán de ser un mero ejercicio físico, sin los resultados y beneficios que se esperan del Yoga, o lo que sería precisamente el último paso: “Samadhí” o estado de superconciencia al que aludía Patanjali: “el control de la mente”. En estos dos primeros pasos, se establecen cinco principios “Yama” y cinco preceptos “Niyama” que son la parte de filosofía del Yoga ante las acciones de la vida. Iyengar establece tres niveles para el Yoga: externo, interno y profundo o físico, mental y espiritual. Dentro del primer grupo, los Yama y Niyama constituyen las disciplinas éticas sociales e individuales. Asana, Pranayama y Pratyahara, corresponderían al segundo grupo que conducen a la evolución del individuo, a la comprensión de sí mismo. En el último grupo, Dharana, Dhyana y Samadi que son los efectos del Yoga, que proporcionan la experiencia de la visión del alma. (Iyengar, 2010, p. 22). En el libro el árbol del Yoga de Iyengar (2010) el autor nos explica que el Yoga es como un árbol. Las raíces serían los Yama pues son la base a partir de las cuales crece todo lo demás. Los Yama se definen como emancipaciones o dominios sobre el deseo. Son unos principios que deben comprenderse con una reflexión propia sobre el “yo” lo que permite ser el director de la propia vida y de las acciones, por encima de los deseos que nos venden y muchas veces imponen los mercados. Los Niyama corresponderían con el tronco, pues son disciplinas que conllevan accesos hacia la pureza o realidad, tanto exterior como interior de las personas. Debe mantenerse un cuerpo lo más limpio posible pues ello afecta al resto de todos los aspectos de nuestra vida.

“Son condiciones preliminares en la medida en que no son específicas de los yogui. Los Yamas y Niyamas, verdaderos tesoros prácticos, pueden considerarse como principios éticos que son válidos para todos, pero que los yogui respetan estricta y escrupulosamente. No obstante, sólo se alcanza la perfección de estos principios por una práctica constante del Yoga” (Morata, 2006, p. 373)

2.3 Relación entre el Slow Fashion Design y el Yoga.

Esta autoconciencia y este “parar” para observarnos continuamente, es realmente posible si se adopta como una filosofía de vida propia. Existen diferentes manifiestos, artículos y estudios más o menos desarrollados sobre el Slow Design, y muchos son los que se han sumado al tirón de la lentitud, al igual que a la práctica del Yoga. Sin embargo, ambas disciplinas son “algo” que va más allá de una simple tendencia, pues suponen un compromiso, es decir, una filosofía de vida.

Retomando nuevamente los Yama y Niyama del yoga, relacionemos ambas disciplinas, Slow Fashion Design y Yoga. Se trata de establecer una conexión entre el conocimiento o parte intelectual y la manera de actuar de las personas mediante un compromiso dado por la autorreflexión y una escrupulosa práctica continua de esta ética. A continuación se exponen los seis puntos concretos donde hemos considerado la existencia de una conexión entre el Slow Fashion Design y la filosofía del yoga:

Swadhyaya es el cuarto de los Niyama y significa el desarrollo de uno mismo a través del estudio de la reflexión y el poder del conocimiento para la toma de conciencia por medio del estudio, que es la parte intelectual. Desarrollando esta parcela, cubrimos la carencia de información existente sobre un tema concreto, por ejemplo, con las toneladas de basura que produce la industria de la moda, con la contaminación y el uso de materiales tóxicos o el maltrato animal y el de los trabajadores en las fábricas. De esta manera se toma conciencia de la realidad y ésta se replantea.

> Satya, el segundo de los Yama que se corresponde con lo verdadero, volver al origen, a lo tradicional y local. Se trata de abandonar las apariencias y manifestar la verdadera dimensión dejando a un lado la mentira, tanto en palabra como en acción. Por lo tanto el marketing de venta, falso e ilusorio, quedaría fuera de nuestra práctica profesional, y se potenciarían los valores reales a través de las relaciones sociales y el trabajo artesanal.

> Asteya, es otro Yama que se corresponde con la no apropiación, es decir, el no dejarse llevar por las necesidades aparentes y dictadas por los deseos, sino por necesidades reales. Nada que no se necesite realmente debería ser producido, pues probablemente acabará en un vertedero o ayudará del algún modo al sistema económico gestionado por los mercados.

> Saucha es el primer Niyama que significa limpieza, pureza para el cuerpo tanto externa como interna, dejando de lado todo material tóxico para el cuerpo humano. Por ello usamos materiales sostenibles y ecológicos, que no contaminen ni el suelo, ni el agua, ni a las personas por contacto y uso.
> Ahimsa, el no perjudicar, la no violencia de ningún tipo hacia los animales o trabajadores implicados en la cadena de producción. Este es el Yama más famoso gracias a Gandhi, y el que asegura un trato digno hacia todos los seres vivos implicados, desde el material de las prendas ,procedente de animales, pasando por los agricultores (recordamos el índice de suicidios entre los agricultores endeudados por el monocultivo del algodón), las personas que las confeccionan e incluso hasta quienes las transportan, las venden y/o las compran. Todo esto en moda significa, aportar ética en la trazabilidad del producto a través de su historia

> Samtosha, o el Niyama del contentamiento. Diseñar en un estado de agradecimiento permanente, con cariño, con procesos cuidados que aseguren una calidad, un mimo y una durabilidad emocional en las prendas confeccionadas y en las relaciones sociales y vínculos creados a lo largo de su proceso .


3. Conclusiones

Esta investigación ha puesto de relevancia la existencia de conexiones entre el movimiento Slow Fashion Design y el Yoga que pueden ser útiles para cambiar la práctica y el pensamiento del diseñador a la hora de enfrentarse conscientemente a un nuevo proyecto de diseño, sobre todo, desde la parte inicial del proceso de creación y el logro de los resultados que se pretenden alcanzar.

En respuesta a la pregunta inicial de sí podemos seguir siendo diseñadores y mantener nuestros valores éticos y morales intactos, y despues de haber revisados la literatura de ambas filosofías (Slow y Yoga), podemos concluir que basándonos sobre las premisas de Patañjali (siglo III a. C.), recogidas en los Yoga-Sutra, es posible trasladar los conceptos y los principios propuestos para aplicarlos y desarrollarlos dentro de un sistema profesional de diseño ético y sostenible, que se sustenta desde las bases de la filosofía Slow y desde la práctica de sus acciones en el Slow Fashion Design.

Por otro lado tomando como referencia las consideraciones de Li Edelkoort (2015) sobre el nuevo lujo y su visión de vivir más y mejor con menos, concluimos que antes de diseñar es necesario reflexionar y mirar hacia dentro en vez de hacia fuera, estar presentes y ser conscientes de lo que diseñamos, como lo diseñamos, con quien y/o para quien lo diseñamos. Diseñar es, sin duda, reflexionar sobre los valores reales que son, a su vez, las verdaderas necesidades. Establecer fuertes relaciones culturales y biofísicas entre los producto y las experiencias a través de la diversidad, la durabilidad, el placer y el mímo de las cosas bien hechas. La calidad del saber hacer, la reflexión y la meditación profunda sobre las consecuencias, son ,sin duda, premisas que relacionan ambas teorías y que debemos tener muy presentes para lograr procesos de trabajo y prácticas de moda responsables, éticas, sostenibles y transparentes.
En resumen la integración de ambas disciplinas extiende los límites impuestos por la sociedad capítalista actual de „usar y tirar“ y propone un nuevo paradigma de pensamiento de diseño de moda que potencia las relaciones de valor extendiendo los límites de la obsolescencia hasta superarla.

Autores:

NEREIDA J.FUERTES
DESAMPARADOS PARDO CUENCA

Author: Nereida J.Fuertes

MADE IN GOOD: YOGA & SLOW DESIGN

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