MOVIMIENTO SLOW: Origen y Antecedentes

¿CÓMO Y PORQUÉ SURGE EL MOVIMIENTO SLOW?

Roma, 1989. Carlo Petrini, periodista y activista social, se topa con la apertura de un Mc Donals en la Piazza di Spagna. Cansado del consumo casi impuesto de comida rápida y su consiguiente despilfarro de recursos, funda lo que llamó “Slow Food”.

En una entrevista para “El Mundo”, Carlo ataca contra nuestra manera de consumir alimentos, con datos que reflejan de forma tajante un desbalance en el sistema alimentario. Dice:

“El sistema alimentario, criminal e insostenible que hemos creado. Más de 850 millones de personas pasan hambre, y más de 1.500 padecen obesidad o están sobrealimentados. Son dos caras de la misma moneda. Y entre tanto tiramos millones de toneladas de comida a la basura. […]¿Cómo podemos tolerarlo? Está claro que el sistema alimentario ha tocado fondo. Es urgente cambiarlo, pero la labor es más ardua. Lo que necesitamos en el fondo es un cambio de paradigma. Hay que evolucionar hacia un modelo que respete la biodiversidad y la gestión de la tierra.”

Coincido en que lo que necesitamos es un cambio de paradigma, un cambio en la manera en cómo vivimos y cómo nos relacionamos. Carlo funda este movimiento y pronto, más de estos otros sistemas se suman a la iniciativa, creando un gran movimiento bajo el paraguas del naming “SLOW”: Slow Cities, Slow Fashion, Education Slow o Slow Design entre otros.

Pero todo movimiento o acción no surge de repente, es una evolución, una transición. Van apareciendo ideas que poco a poco se van concretando, hasta originar un movimiento. Por eso es importante hacer una mención a personas que fueron, y otras que todavía son, precursoras e inspiradoras de ideas en las que se sustenta este movimiento:

Citando al periódico “El Pais” en su artículo “El triunfo de la Lentitud”, que define y explica el movimiento Slow de la siguiente manera :

“Es la nueva revolución. Un movimiento que triunfa en el mundo encabezado por aquellos que aspiran a recuperar la calma para saborear la vida. ‘Contra el agobio, pereza’ es el lema que arrastra a gentes, ciudades y profesionales que abogan por la conquista del tiempo”

Carl Honoré ha conseguido aplicar esta máxima elogiando la lentitud y convirtiendo su libro en un best seller internacional y de cabecera para el Movimiento Slow. Resulta sorprendente que a pesar de la rapidez y el culto de esta sociedad hacia la velocidad y la inmediatez, millones de personas se identifiquen y empaticen con la estrategia “pro-stop” que nos propone. Parece que aunque algunos aún midan sus éxitos en la cantidad de estrés y ocupaciones que agendan cada día, otros medimos el éxito —también profesional— en lo contrario: el tiempo libre para disfrutar del sosiego y la paz.

Carl Honoré

“Decidirse por abandonar la cultura de la velocidad supone dar un salto al vacío..”

En mi opinión, no solo ha tocado fondo el sistema alimentario como afirmaba Carlo Petrini. La mayoría de los sistemas en los que se sostiene nuestra sociedad, están obsoletos, no funcionan y se están derrumbando. Algunos empezamos a percibir que el mundo se desmorona, como barro arrasado por la tormenta. Sin embargo, considero que no son malas noticias. La destrucción en el universo es una constante. Es el ciclo de movimiento permanente, creación-destrucción-creación. Es inevitable y es necesario para evolucionar. Pero permanecemos aferrados a una falsa necesidad, infundada por el miedo a lo desconocido, de que hay que “volver a montar nuestro mundo”; este que nos es familiar, esta mentira holográfica a la que llamamos realidad. Los unos desde arriba intentando recomponer y parchear la casa de la sociedad moderna —que incluye economía, política, religión, consumismo, explotación de la tierra, desnaturalización..etc.— que ya se hunde en el lodo. Los otros desde abajo, intentando construir otra nueva con los mismos materiales: barro en el agua.

El Movimiento Slow surge de una necesidad de era, en la que debemos tomar responsabilidad individual, para no convertirnos en nuestro propio cáncer social. Tenemos un poder que nace en cada uno de nosotros, en nuestra conciencia. Es nuestra obligación explorar y decidir de manera coherente con nuestros principios.

Este movimiento ya está en marcha, ahora nos hacer los deberes. ES NECESARIO:

> Analizar, comparar y valorar los recursos que propone el Movimiento Slow.

> Encontrar nuestra propia alternativa y motivación, buceando dentro del contexto social y del propio interior, en busca de respuestas viables.

> Comenzar el cambio en nosotros primeramente y aumentar al círculo inmediato: “Predicar con el ejemplo”.

> Sumergirnos en las propuestas alternativas de diseño éticamente comprometido, para generar unos nuevos cimientos más flexibles y duraderos.

> Hallar la solución sostenible que nos pide el planeta en un reclamo silencioso. ¡Escuchémoslo, antes de que el grito sea atronador!

> Proyectar un posible nuevo “hogar” para el ámbito del diseño, bajo el paragüas del movimiento Slow.

> Valorar los tiempos en su dimensión real, para escapar del estrés y sin caer en la pereza.

> Aprender a dar un espacio acorde para cada tarea requerida, disfrutando del proceso de creación.

En el siguiente artículo haremos referencia a los diferentes manifiestos Slow, sus principios y cómo surgió concretamente el Slow Design.

Mientras, podéis leer más AQUÍ y AQUÍ.

«Lo queremos todo, y lo queremos ahora: el grito de guerra sesentayochista no es una consigna de emancipación sino —me temo— la expresión de un fracaso cultural profundo. Hace pensar en infantilismo; también en drogadicción. Puerilización del mundo: la mercan- tilizada “cultura de la satisfacción”, combinada —en un mundo crecientemente americanizado— con el mito yanqui de la igualdad de oportunidades bajo un régimen capitalista competitivo; hace creer en la capacidad de cualquiera para alcanzar cualquier cosa, y de forma rápida. Como en la psicología infantil, la incapacidad para diferir la gratificación estrecha el horizonte temporal a la inmediatez del presente. Drogadicción en sentido amplio: más allá del consumo de estupefacientes nos sumimos en una omnipresente cultura de la droga que incluye todo tipo de propuestas de satisfacción inmediata y evasión, desde el turismo de masas a la “fabrica de sueños” que es Hollywood, desde los ubicuos parques temáticos —y la reconstrucción de cada vez más zonas de nuestra experiencia urbana como parques temáticos— a las diversiones de Internet. »

RIECHMANN, J.Todo tiene un límite: Ecología y Transformación social.

Author: Nereida J.Fuertes

MADE IN GOOD: YOGA & SLOW DESIGN

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