Creatividad Experimental: MEDITACIÓN

La creatividad se define como la habilidad para generar ideas y productos nuevos, originales y valiosos.
Natalia Larraz

Si bien es cierto que el resultado y productos finales obtenidos a partir del método Made in Good, serán los que determinen si éste es efectivo, existen otros tres parámetros que se utilizan en la investigación de la creatividad, los definidos por Rhodes en 1961. Éstos serían:

El ambiente dentro del cual tiene lugar el acto creativo,
-El proceso creativo en sí mismo y
-La persona que lo lleva a cabo.

Serán también estos tres parámetros fundamentales en el desarrollo del método creativo Made in Good, siendo de suma importancia el proceso creativo a partir de las técnicas provenientes del Yoga, así como lo será el individuo en sí mismo, debido al que el trabajo se realiza fundamentalmente en la introspección personal del propio creativo.

El ambiente es otro factor determinante, siendo relevante encontrar un estado de calma dónde los estímulos sensoriales se reduzcan a la mínima expresión y pueda producirse la concentración o Dharana. Tal y como expresaba Pascal Gielen en su libro Creatividad y otros fundamentalismos:

“El carácter del proyecto de un mundo plano hace que los individuos se vuelvan muy sensibles a la moda y tendencias, dejando por lo general poco espacio para la auto-reflexión o para la investigación o desarrollo.”

Con este método se pretende todo lo contrario, generar una idea alejada de las tendencias del momento, consciente, reflexiva y Slow.

Lo que significa y citando a Ramana Maharshi o Edkhar Tolle, centrarnos en el “Presente” y en el “Ahora” durante los procesos creativos. Conseguir una idea que sea coherente con unos principios éticos y que nazca del ser genuino que habita en las profundidades de cada individuo, nuestra Verdad o Satya.

Una de las técnicas de Yoga que usamos para acceder a ese mundo interno es la técnica de la meditación o Dhârana.

Existen diferentes maneras de acercarnos a esta práctica milenaria que tiene como objetivo favorecer la mente, ponerla bajo control, reorganizar la psiquis, drenar el inconsciente, cultivar la atención mental pura, equilibrar el entendimiento y desarrollar sosiego, lucidez, sabiduría y una nueva manera de ser.

Como plantea brillantemente Óscar Miralles en su libro “No meditar. Ensayo de un hechizo”, para definir correctamente la meditación, lo mejor sería ofrecer un espacio para el silencio y dejar de escribir.

En este punto haremos un inciso para diferenciar la meditación en sí (Dhyâna) que se puede dar o no, de las técnicas meditativas (Dhârana). Oscar Millares lo define como “premeditación” y son precisamente estas técnicas creativas en las que nos apoyaremos. Dhyana es un estado de conciencia pura, dónde el meditador y el objeto de meditación se unen, siendo un acto involuntario del meditador, pues ocurre cuando se está preparado para ello. Se refiere Conchita Morera, a que la meditación es un estado y no una práctica. Cuando nos encontramos en ese estado de conciencia no habitual, lo denominamos “estado de meditación”, y surge cuando el ser humano se encuentra preparado para ello.

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“La visualización creativa no es solamente una técnica, sino que, en última instancia, es también un estado de conciencia. Un estado que nos permite ver profundamente que somos los continuos creadores de nuestro universo y que nos responsabilizamos de ello en todo momento”
Gawain

Siendo la respiración o Pranayama la conexión entre cuerpo y mente más potente que existe según los yoguis, la utilizaremos para concentrarnos, conectarnos con nosotros mismos y calmar la mente en una primera fase. Seguidamente, utilizaremos una pantalla mental en la que volcar nuestro objetivo o proyecto a desarrollar.

Al tener la mente calmada, serena y vacía, y darle la orden de visualizar algo concreto, nuestra mente de manera casi automática empieza a generar ideas o visualizaciones. Durante la meditación de visualización, se debe trabajar con mente y sentimiento al mismo tiempo. Se percibe y trabaja en ese momento con el hemisferio derecho del cerebro, dejando aparcados el raciocinio, la mente intelectual y nuestra parte represora, dejando un espacio para la creatividad y la intuición.

Podríamos decir, que conseguimos aplicar visualmente las técnicas de creatividad que comúnmente se usan en diseño: el brainstorming o tormenta de ideas, creada por A.F. Osborn en 1938, pero de una manera visual e individual.

Del mismo modo, dejaremos que emerjan espontáneamente las imágenes y sentimientos que nos sugiera nuestra mente sin analizarlas, ni juzgarlas.

Después de extraer esas imágenes que surgen proyectadas en la pantalla mental y con los ojos cerrados, se deben trasladar a un papel, de forma verbal con palabras o de forma visual con dibujos. Posteriormente analizarlas para extraer las conclusiones, replicando el normal desarrollo de las técnicas creativas anteriormente explicadas.

La diferencia radica fundamentalmente del uso del hemisferio derecho del cerebro a través de una mente relajada, que conecta con el inconsciente individual, generando ideas e imágenes poco convencionales.

Otra diferencia significativa, es que éstas son apoyadas y complementadas con las sensaciones y emociones que provocan en el individuo que las genera. Estas imágenes e ideas que surgen al conectar con nosotros mismos al escuchárnos en silencio, son la semilla de un proyecto creativo que se desarrollará de manera más íntima, empática y consciente, pues parten de explorar nuestra verdadera esencia, volcando la atención al interior y no al exterior.

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Author: Nereida J.Fuertes

MADE IN GOOD: YOGA & SLOW DESIGN

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