About me

MADE IN GOOD es una propuesta de
Nereida J.Fuertes

El trabajo que he ido desarrollando en mi carrera profesional como diseñadora y docente, siempre me ha resultado altamente gratificante y atractivo, sin embargo a nivel personal había una voz de la conciencia, que como si de “Pepito Grillo” se tratase, me planteaba una y otra vez las mismas preguntas:

•¿Gracias a nuestro trabajo se venden productos de primera necesidad más caros que otros de las mismas características?

•¿Es éticamente correcto este desarrollo y producción frenéticos de consumo en el que contribuimos generando falsas necesidades?

•¿Necesitamos realmente toda esta cantidad de productos novedosos en la más estricta “última moda”, para encontrar la felicidad?

•¿Quiero seguir inmersa en un circuito cerrado y autoimpuesto donde se dota al estrés y al “para antesdeayer” de un valor positivo?

Y la más importante de todas ellas,

•¿Puedo seguir siendo diseñadora y mantener mis valores éticos y morales intactos?

Creo que el diseño no es solo estético, sino que como afirmaron grandes referentes en la teoría del diseño, tiene que tener una función. Pero esta función no debería ser simplemente comercial, y esto es lo que en los últimos tiempos parece haber cobrado más relevancia. El movimiento Slow Design promete una serie de consecuencias de impacto en el mundo del diseño, y por ende del consumismo, que comulgan a la perfección con mi manera de entender el diseño y más ampliamente la vida.

La primera vez que leí algo acerca del movimiento Slow, pensé en la traducción literal de la palabra, “lento”, e inmediatamente lo asocié al aburrimiento, a la pereza e incluso al pasotismo. Tiempo después hice una reflexión del porqué del nexo que había establecido; llegué a la conclusión de que es otra consecuencia del estrés y la vida acelerada que sobrellevamos. Parece que soportamos un ritmo que nos mantiene en sobre-actividad todo el tiempo, sobreviviendo en vez de viviendo, y olvidando que parar no implica aburrirse, sino todo lo contrario:

DISFRUTAR DEL MOMENTO. En definitiva disfrutar de la vida.

Algún tiempo después leí un libro que se convirtió en uno de los pilares fundamentales del movimiento, del cual quiero citar un fragmento: “El elogio a la lentitud” de Carl Honoré

“Esta sensación de que nos falta algo en la vida explica el anhelo global de la lentitud. Sin embargo, que ese “algo” sea más profundo que una mejor calidad de vida sigue estando por ver. Muchas personas descu-bren que ir más despacio tiene una dimensión espiritual, pero muchas otras no lo creen así. El movimiento Slow es lo bastante amplio para acomodar ambas posturas. En cualquier caso, es posible que la brecha entre las dos no sea tan ancha como parece. El gran beneficio de ir más lento es que proporciona el tiempo necesario para establecer una relaciones significativas, con el prójimo, con la cultura, con el trabajo, con la naturaleza, con nuestro cuerpo y con nuestra mente.
Algunos llaman a eso vivir mejor. Otros dirían que es un bien espiritual.